sábado, 21 de abril de 2018


Lista de alegrías
Por Manuel Robles Freire, Vice-arcipreste de Villaviciosa


Primero. Una comprobación elemental: Aquí ha pasado algo. En estos meses, el Arzobispo don Jesús Sanz, los sacerdotes y las comunidades parroquiales, juntos, hemos recorrido una pequeña aventura en nuestro arciprestazgo de Villaviciosa. No ha sido como pasarle el plumero a los muebles de la casa para quitarles el polvo. Nos gustaría que esta Visita Pastoral sirviera para hacer un surco más ancho y más hondo en la tarea de evangelizar.

Segundo. Un surco que no cicatrizará tan fácilmente. Seguirá abierto, para no abandonar nuestro trabajo de siempre, pero esperanzados en el futuro que viene, y que será distinto a lo que hemos conocido hasta ahora. Nos gustaría renovar nuestro modo de evangelizar, pero siendo fieles. No es que cambiemos  de evangelio; sino que vamos, a quitar los miedos, a trabajar más en equipo, y contar con los seglares, porque ellos también son la iglesia, no son comparsas. 

Tercero. Fidelidad, si; pero sin inmovilismo. Fidelidad, pero en movimiento. Alguien preguntaba qué pasaría después  de la Visita Pastoral. Y un cura se acercó a la ventana, la abría y extendía el brazo y decía: “Aire fresco para nuestras comunidades parroquiales”. Y es que la fidelidad no puede ser una butaca para echar la siesta, sino un trampolín para dar “un salto adelante”, con el que todos soñamos.

Cuarto. Todos juntos, el Arzobispo, los sacerdotes, las comunidades  hemos querido mirarnos al espejo del evangelio, porque ese espejo no disminuye la luz en la parroquia, la aumenta, reflejándola. Y por eso la Visita no ha sido un tema, sino un estilo, un tono, un nuevo modo de mirar todos juntos, curas y seglares, con esperanza, a ese futuro que se nos confía.

Quinto. Esta Visita Pastoral ha creado más esperanzas de las que había cuando comenzamos. No ha sido una Visita “saciadora”, como puede ser para los niños los regalos de su cumpleaños. Al contrario, nos quedan muchos desafíos por cumplir, por eso hay que alimentar la confianza en Dios, la fraternidad entre los sacerdotes, y el coraje para no desanimarnos ante este futuro que se acerca.

¿Y los frutos? Ya tenemos algunos en la mano. Más fraternidad, las ganas de trabajar juntos, más ilusión por seguir evangelizando, más acercamiento entre seglares y sacerdotes. Los otros, los grandes, los definitivos siguen estando en las manos de Dios que guía la historia de nuestra Iglesia diocesana. 

lunes, 9 de abril de 2018

NUEVA EXHORTACIÓN DEL PAPA FRANCISCO


"Gaudete et exsultate"

Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual

«Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17,1). No es de esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4).

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VÍDEO SOBRE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA